
Escrito por Damaris Adahide Martínez Llanas,
estudiante de la Facultad del Hábitat
Hace un tiempo decir que veías anime aún venía acompañado de miradas y comentarios como: ¿Todavía ves caricaturas? Hoy en día esas conversaciones han cambiado radicalmente.
El anime ya no es cuestión simplemente de comunidades en internet o pequeños grupos de personas interesadas por el tema. Ahora es muy común encontrar información en distintas plataformas como Tik Tok, redes sociales, memes, incluso en publicaciones y trends populares de cómo convertir una fotografía en una animación, pero su impacto está llegando aún más lejos, a nuestros métodos de aprendizaje. Nuestra generación ya no sólo aprende a través de los métodos clásicos como los libros o las clases en un aula cerrada. Comenzamos a aprender de maneras más dinámicas, creativas, auditivas, visuales incluso de maneras interactivas y, hablando de este contexto, el anime ha encontrado un lugar significativamente importante.

El anime no solo muestra resultados, también el avance y el proceso que los personajes desarrollan para poder obtener esos resultados a través de la práctica, el error, la frustración y esos momentos que hacen que los personajes se levanten y salgan adelante, este proceso es fundamental para que el anime se convierta en una herramienta de aprendizaje, por ejemplo Haikyuu!!, no trata solo de voleibol, también habla de disciplina, trabajo en equipo y constancia. Por su parte, Dr. Stone convierte conceptos científicos complejos en algo visual y entretenido.
La mayoría de estas series sin un propósito específico de enseñar, terminan mostrando conocimientos de una manera inconsciente.
Por lo que ser universitario hoy en día significa aprender de distintos modos y distintas plataformas, al ser una generación más introducida en el mundo de la tecnología, debemos aprovecharla no sólo para pasatiempos sino para aprender de manera constante; esto es una acción que sucede inconscientemente al realizar actividades como escuchar un pódcast, ver videos, leer blogs, incluso al pertenecer a alguna comunidad a través de internet, aprendemos constantemente y el anime, sin duda, forma parte de este ecosistema. Ver anime ha incentivado a muchas personas a aprender japonés, introduciéndose más esta cultura, incluso ha despertado la curiosidad de muchos respecto a conocer este lugar, su historia, su filosofía, costumbres. etcétera.
Y, sin duda, este tipo de aprendizajes hablan mucho de nuestra generación, que se adapta a aprender de una manera más divertida y transformando la productividad en algo más gamificado y visual.

Conceptos como ´main character energy´ pueden sonar a meme, pero reflejan algo real: muchas personas reinterpretan sus metas como parte de una historia de crecimiento personal.
El anime se apega a esta idea mediante los conceptos de subir de nivel, adquirir nuevas habilidades y superar los obstáculos; también se aplican a los métodos de aprendizaje que ya existen: pequeñas metas, resultados medibles y la adquisición de recompensas constantes tras grandes o pequeños logros, aprender sin duda se ha vuelto una experiencia de evolución constante.
Otro de los grandes cambios es que ahora el aprender no sólo se da de una manera individual, sino que ahora es muy común aprender en grupos o comunidades, como en los fandoms, que son grupos de fans de algún anime en específico o género, los cuales generan análisis, teorías o incluso fanarts, con lo que se despierta un aprendizaje de nuevas habilidades. Alguien puede entrar buscando teorías sobre Attack on Titan y terminar reflexionando sobre política, poder o libertad. Esto demuestra que hobby y aprendizaje ya no están tan separados. El anime no podrá suplir ir a la escuela, aun así nos enseña que aprender va más allá del estudio solo.
Como conclusión, el anime nos hace pensar que aprender es gozoso, por escenas que dejan marca, melodías que estremecen, y seres que revelan verdades cotidianas. Ese es el aporte genuino del anime a esta generación, sin ser nada más que un gusto.
