
Escrito por Hugo Alberto Laussin,
integrante de la Dirección de Comunicación e Imagen UASLP
Cada día, miles de potosinos se arman de valor por las mañanas para salir de la cama para enfrentar al gélido o caluroso ambiente, el desayuno, la corredera, el lonche a la rapidita, tras ello, hay que armarse de pesos y centavos además de mucho valor para subirse a una de nuestras flamantes unidades de transporte que, dicho sea de paso, con sus hermosos colores que combinan a la perfección con la ciudad, invitan a treparse y vivir una aventura por algunos minutos.
Claro, hay ciertas reglas que se deben seguir al pie de la letra si es que se quiere sobrevivir a tal travesía.
Primero lo primero, lograr que una unidad se pare para poderse subir, tras ello, hay que murmurar un buenos días mientras el chofer ya va arrancando, entregando el cambio, viendo a las muchachas que se acaban de subir y checando mensajes urgentes en su celular, claro, todo al mismo tiempo, por lo que usted tendrá que hacer uso de todos los dedos incluidos los de los pies para sujetarse de donde pueda.
Hay que tener cuidado, si delante suyo va uno de los hermosos niños que han decidido que traer su mochila de campamento escolar en la espalda pues la cosa se complica. Tras pasar la mariposa, dícese de aquel aparatejo que dizque para contar al pasaje y que de paso lo deja sin aliento, con dolores en las coyunturas inferiores y de vez en cuando un atorón… siéntase bien, ya la hizo.

Aquí viene lo divertido, el movimiento suave de la unidad a cargo del chofer que hará lo imposible porque usted pase un buen rato de aventura, le impedirá caminar bien y más bien, parecerá usted un borrachín madrugador buscando el negocio de menudo de Doña Lupe.
¡Pero cuidado! No va usted solo, va acompañado de decenas de personas que buscan lo mismo que usted, y eso es un lugar dónde sentarse, claro, debe ser estratégico para poder bajar cuando usted decida, así que vamos, usted puede lograrlo.
Si encuentra lugar, no se preocupe por el o la señora robusta y malencarada que está entre usted y tan apreciado espacio de sobrevivencia, lo más seguro es que dicha señora, señor, jovenzuelo o escolar en ciernes, moverá 90 grados sus piernas para que usted pueda acceder a tan ansiado logro.
Caos contrario, si usted no encuentra lugar, debe tratar de refutar la teoría de que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio y acomodarse entre un escolar con mochila y uno de esos extraños que sólo piensa en darle el consabido arrimón (ya no importa que sea usted mujer u hombre) el asunto ya es generalizado.
Pero bueno, ya estando usted instalado, llegó la hora de reflexionar sobre su existencia en este país, lentamente descifre las noticias del día y analice con cuidado lo que pasa en su país. Que si el caso Monex, que si la violencia, que si la Belinda corrió a un reportero, que si Brad Pitt le puso el cuerno a la mentada Angelina Jolie, créame, el filosofar sobre todo le dará la respuesta sobre nada.
Claro que, si usted no ve las noticias “porque siempre son iguales”, déjeme le aconsejo pensar en el caso de la francesita Cassez, de seguro a usted le saldrá el orgullo patrio y cuando logre bajarse de la aventura que vive pedirá una hamburguesa para comer, eso sí, sin papas a la francesa, esas de plano descártelas para que los galos sufran como usted sufrirá de nuevo cuando vuelva a casa en camión.

