2 febrero, 2026

Proyecto de la UASLP aborda relación entre plomo, nutrición y deterioro cognitivo en adultos mayores

Desde el Programa Multidisciplinario de Posgrado en Ciencias Ambientales de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), se desarrolla una investigación que pone sobre la mesa un problema silencioso, persistente y con profundas implicaciones para la salud pública: la exposición al plomo en la población adulta mayor y su relación con el estado nutricional, el deterioro cognitivo y la fragilidad.

La licenciada Estefanía Chávez Prieto, estudiante del PMPCA de la UASLP, junto con su asesora, la doctora Bertha Irene Juárez Flores, docente e investigadora del Instituto de Investigación de Zonas Desérticas, presentaron el proyecto de tesis titulado “Niveles de plomo en sangre y su relación con el estado nutricional, deterioro cognitivo y fragilidad en adultos mayores de la Ciudad de México”. Se trata de un trabajo que articula salud, medio ambiente y envejecimiento poblacional, tres ejes que hoy representan uno de los mayores retos para el país.

Estefanía Chávez cuenta con formación en nutrición, salud pública y enfermería, una combinación que le ha permitido aproximarse al problema desde una visión integral. Su interés por el posgrado surgió, explica, por el carácter multidisciplinario del programa, que no se limita a las ciencias de la salud, sino que integra diversas áreas del conocimiento. Al revisar las líneas de investigación del cuerpo académico, encontró afinidad con el trabajo de la doctora Juárez Flores y con un proyecto ya en marcha, en colaboración con el Instituto Mexicano del Seguro Social.

La investigación se inserta en una cohorte que ha seguido durante más de una década a adultos mayores, evaluando variables como fragilidad, deterioro cognitivo, sarcopenia y, de manera específica en este trabajo, el estado nutricional y la exposición a metales pesados. El contexto no es menor: México atraviesa un acelerado proceso de envejecimiento poblacional. De acuerdo con estimaciones del propio IMSS, para el año 2050 más de una tercera parte de la población mexicana será adulta mayor, lo que plantea desafíos crecientes en materia de atención médica, cuidados y prevención de enfermedades.

A este escenario se suma el componente ambiental. El plomo es un metal tóxico que, pese a las regulaciones existentes, sigue presente en distintos entornos. Tradicionalmente, la mayor atención se ha centrado en la población infantil, debido a que los niños absorben hasta un 50 por ciento más plomo que los adultos. Encuestas nacionales de salud y nutrición han reportado que alrededor del 17 por ciento de los niños, especialmente en zonas vulnerables, presentan niveles superiores a cinco microgramos por decilitro de sangre.

Sin embargo, la población adulta mayor ha sido menos estudiada. La doctora Bertha Irene Juárez explica que el plomo se acumula en los huesos a lo largo de la vida, por lo que en personas mayores existe una carga histórica de exposición, incluso desde etapas previas a la prohibición del uso de plomo en gasolinas. Con el envejecimiento, se producen cambios fisiológicos importantes, como la pérdida de masa muscular y la resorción ósea, lo que puede provocar que el plomo almacenado regrese al torrente sanguíneo.

Este proceso puede agravarse cuando existe un estado nutricional deficiente. La falta de calcio y de ciertos oligoelementos favorece que el organismo libere plomo desde el hueso hacia la sangre, lo que puede exacerbar problemas de salud ya existentes. Por ello, el estudio pone especial énfasis en la relación entre nutrición y toxicidad ambiental.

Uno de los retos señalados por las investigadoras es que la normativa vigente en México aún permite niveles de plomo relativamente altos en adultos, con un límite de hasta 10 microgramos por decilitro. Existen proyectos de actualización normativa que buscan reducir ese umbral a 3.5 microgramos, lo que refleja una mayor conciencia sobre los efectos del plomo incluso a bajas concentraciones.

Los resultados preliminares del trabajo ya muestran asociaciones relevantes. De acuerdo con Chávez Prieto, los adultos mayores con bajo peso y nutrición deficiente presentan mayores niveles de plomo en sangre en comparación con quienes tienen un mejor estado nutricional. Esto refuerza la idea de que la nutrición no debe verse únicamente desde una perspectiva estética, sino como un factor clave en la salud integral y en la capacidad del organismo para enfrentar exposiciones ambientales nocivas.

Desde la perspectiva de la doctora Juárez Flores, uno de los grandes retos es que, a medida que la población envejece, aumenta la dependencia y la vulnerabilidad. Si existen factores ambientales que pueden prevenirse o mitigarse mediante políticas públicas, regulación y educación, es indispensable atenderlos de manera oportuna. Aunque se han realizado esfuerzos, reconoce que aún son insuficientes.

Hugo Laussin