7 septiembre, 2026

Investigación del Instituto de Física revela posible relación entre espejos cóncavos y el uso del tabaco en culturas mesoamericanas

El estudio de objetos utilizados hace miles de años puede abrir nuevas preguntas sobre la vida y las prácticas de las antiguas civilizaciones. El Dr. Yuri Nahmad Molinari, profesor investigador del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), desarrolla una investigación sobre los espejos cóncavos elaborados en la antigua Mesoamérica y su posible relación con el uso de puros de tabaco.

La investigación parte de unos espejos encontrados en 1949 en La Venta, Tabasco, pertenecientes a la cultura olmeca y elaborados con magnetita, un mineral que, después de ser pulido, adquiere un brillo metálico. De acuerdo con el investigador, estos objetos tienen alrededor de tres mil años de antigüedad y presentan un nivel de pulido notable para su época. “Estamos hablando de un contexto neolítico, es el neolítico o la edad de piedra nueva, desde el punto de vista tecnológico, en donde se producen estos artefactos”, explicó.

El interés científico se centró en comprobar una hipótesis planteada desde mediados del siglo XX: que los espejos pudieron utilizarse para concentrar la luz solar y generar fuego. A partir de sus conocimientos en óptica, termodinámica y aprovechamiento de energía solar, el investigador realizó un análisis teórico y posteriormente experimentos con fragmentos de piezas originales. “En ciencia todo lo que se imagine uno ha de ser probado rigurosamente”, señaló. Las mediciones permitieron determinar que los espejos presentan una curvatura parabólica, característica que favorece la concentración de la radiación solar.

El estudio también llevó a revisar piezas de la cultura maya. Entre ellas se identificó el llamado disco de turquesa de Chichén Itzá, conservado en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México, como un espejo de pirita con características cóncavas. El análisis permitió establecer que se trata de una pieza con un importante poder de concentración de la luz. “Encontramos un eslabón perdido en el museo de antropología; ha estado a la vista de todos, pero nadie se preocupó por la concavidad, por la forma de este espejo”, comentó.

La investigación plantea además una posible conexión entre estos instrumentos y el tabaco. Al revisar representaciones de la vida palaciega maya en vasijas, el equipo encontró que aproximadamente la mitad de las ocasiones en que aparecen espejos también se representan cigarros. Para Nahmad Molinari, el puro pudo funcionar como material combustible para recibir el calor concentrado por el espejo y facilitar la generación de una brasa. Esta hipótesis también se relaciona con representaciones de deidades mesoamericanas asociadas con los espejos y el fuego, como Tezcatlipoca entre los mexicas y su equivalente maya, K’awiil.

Los resultados de esta investigación fueron aceptados para su publicación en la revista Ancient Mesoamerica, después de un proceso de revisión que, según el investigador, se prolongó durante dos años debido a lo novedoso y controversial de la propuesta. El trabajo contó con la participación de Elena Salazar Neumann, doctora en Filosofía de las Ciencias por la UNAM y Alfredo Delgado Calderón, director del Museo de Antropología de Xalapa de la Universidad Veracruzana, que combinó análisis de gabinete, trabajo experimental y revisión de registros arqueológicos y etnohistóricos.

El Dr. Yuri Nahmad Molinari destacó que el proyecto continuará con la caracterización de los espejos originales a los que puedan tener acceso, además de profundizar en la metodología desarrollada para identificar otras piezas cóncavas que no han sido reconocidas como tales. “Hay que hacer también arqueología de la arqueología”, concluyó, al señalar que esta nueva metodología podría contribuir a localizar y estudiar más espejos de este tipo y ampliar el conocimiento sobre las tecnologías desarrolladas por las antiguas culturas mesoamericanas.

Hugo Laussín