En un pequeño tablero blanco repleto de cables y componentes electrónicos comienza a tomar forma un proyecto que busca acercar la tecnología médica a un formato más práctico y portátil. Se trata del trabajo de tesis de Víctor Javier Maya Venegas, ingeniero biomédico y estudiante de la Maestría en Ingeniería Electrónica en la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), quien desarrolla un dispositivo capaz de monitorear señales vitales de manera inalámbrica.
“Actualmente estoy en mi segundo año de maestría, lo que significa que ya estoy encaminado hacia mi proyecto final”, explica. Sobre la mesa muestra una protoboard, esa placa blanca que permite hacer y deshacer conexiones antes de que un circuito sea fabricado de forma definitiva. “Es el mejor amigo de los ingenieros”, comenta, al señalar que esta es la etapa que no se ve en los dispositivos comerciales. Una vez concluidas las pruebas, la tarjeta será enviada a manufactura y parte del ensamblaje lo realizará él mismo, mientras que la fabricación especializada se encargará a una empresa.
El circuito que desarrolla tiene una función específica: captar dos señales de audio, los sonidos cardíacos y respiratorios, además de la actividad eléctrica del corazón. “Estas dos señales generalmente las hemos tenido en el mundo real cuando vamos al médico y nos auscultan para saber cómo estamos del corazón o de los pulmones”, detalla. Al integrar también el registro eléctrico cardíaco, el sistema reúne tres fuentes de información que, en conjunto, podrían convertirse en una herramienta de apoyo diagnóstico para personas con diversas patologías.
Uno de los principales objetivos es que el dispositivo funcione con batería y transmisión inalámbrica, eliminando la necesidad de equipos voluminosos conectados a una computadora. “Mi dispositivo justo lo que trata es de quitar esa limitación, tener algo alimentado por una batería y que funcione de manera inalámbrica para facilitar este tipo de adquisición de señales”.
La meta es que opere bajo el esquema “plug and play”, es decir, conectar y visualizar en tiempo real sin instalaciones complejas. La idea, guiada por sus asesores, es encaminarlo hacia un formato vestible, similar a un smartwatch. “La idea es eso, que sea fácil, que una persona se lo pueda poner o que un cuerpo de emergencia pueda utilizarlo sin estar conectando un aparato enorme”, señala.
El desarrollo no sólo implica electrónica. El proyecto abarca programación, selección de componentes, procesamiento analógico, comunicaciones inalámbricas, modelado 3D y análisis de costos. “Me ha tocado meterme en áreas que no pensé que me iba a meter”, reconoce. También reflexiona sobre los retos de la ingeniería biomédica en México: “El desarrollo aquí puede mejorar bastante, no nada más a nivel de investigación sino a nivel industrial y de aplicación”.
A quienes están por elegir carrera les recomienda acercarse a este campo. “Que busquen, que se empapen. Si les gustan las mates y la parte analítica, es muy buena carrera”. Y al recordar al niño que soñaba con dedicarse a la medicina, asegura que le diría algo sencillo: “Que no se rindiera, que hay muchas cosas que todavía no sabe que puede hacer”.
Hugo Laussin
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